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Las Cruces de Mayo abrirán, este domingo, el mes de las flores en Pastrana

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ArchivoCrucesDeMayowebPastrana. 25 de abril de 2017.

Poco antes de que termine abril, la rondalla de Pastrana canta los mayos a la Virgen y a las mozas en la plaza del Ayuntamiento, para después iniciar la ronda por las siete cruces de  este año, que los diferentes barrios de la villa ducal tejen con reliquias religiosas en fachadas emblemáticas de calles o plazas.

Pastrana. 26 de abril de 2017. La villa ducal de Pastrana vivirá la noche de este domingo una de las más bellas tradiciones de la localidad, Fiesta de Interés Turístico Provincial, como es la celebración de las Cruces de Mayo. Como en cada una de las celebraciones pastraneras, no falta la música, que en este caso aportan los Dulzaineros de Guadalajara, así como también la Rondalla de Pastrana, que le canta los mayos a la Virgen, y a las mozas. También los barrios sacan a la calle sus coplas en dos días festivos, 30 de abril y 1 de mayo, en los que los vecinos comparten la alegría del mes de las flores, y en muchos casos mesa y mantel, a la puerta de sus casas.

En los días previos, los barrios de Pastrana hacen acopio de ornamento vegetal y rosas y flores, para esa misma tarde, en un lugar bien visible del vecindario, que suele ser siempre el mismo, tejer con el verde y los colores de las flores, su cruz. Todas compiten con el resto por ser la más bonita. De igual manera que la fiesta tiene un fuerte componente vecinal, que lleva a compartir la alegría de la primavera.

La noche del día 30 de abril, mientras los dulzaineros de Guadalajara le dan ambiente al pueblo, se coloca una bonita talla de la Inmaculada, sobre un escenario, justo en la  esquina que hace la Plaza del Ayuntamiento antes de convertirse en la calle Mayor. Además, el día 30 de abril es la onomástica de San Pío V, que convirtió, gracias a la petición de los duques de Pastrana, la iglesia en colegiata, un detalle histórico que no suele pasar desapercibido ningún año, y menos aún en este, en el que se conmemoran los 350 años de la llegada de los Tapices a Pastrana.

Entonces, la rondalla de Pastrana toma el relevo de las primeras notas de la dulzaina y sube al escenario para cantar los mayos a la Virgen, y después a las mozas, a las que preceden siempre unas palabras del párroco local, Emilio Esteban. La integran pastraneros y pastraneras de todas las edades, que dan comienzo a sus coplas precisamente cuando el reloj de la Colegiata da las doce, y dice que ya es mayo.

La letra de los “Mayos a la Virgen” es de origen desconocido. Los pastraneros de hoy la recuerdan siempre así, con esas mismas e invariables estrofas. Han llegado hasta nuestros días transmitidas de padres a hijos por tradición oral. Hoy, se interpretan  con sólo unas leves correcciones de lenguaje, bastardeado al correr el tiempo, y el añadido de la estrofa número 22 de los “Mayos a las Mozas”.  Sí se conoce bien al autor de estos últimos, de los Mayos a las Mozas, es el que fuera cronista de Pastrana y gran estudioso de temas pastraneros, Francisco de Cortijo (1910-1992). “Prosigamos muy gustosos/que la licencia tenemos,/ y cantaremos el Mayo/a la Reina de los Cielos”, dice una de las seguidillas de los cánticos que la rondalla dedica a la Virgen. “Vino fin de abril/floreciendo a mayo/con verdes pimpollos/blancos y encarnados”, canta otra, en esta ocasión dedicada a las mozas. “Es un gran placer comprobar cada año que pastraneros de todas las edades se unen en sus cánticos, que además de otras connotaciones, destilan el amor por su pueblo”, valora Ignacio Ranera, alcalde de Pastrana.

Después, la rondalla cambia las seguidillas por las jotas, así como también lo hace el tono calmado y sereno de las coplas, por la chispa y el humor de los versos inventados por el pueblo de Pastrana. Cada año estrenan alguna. Para terminar los Mayos, en la Plaza Mayor, el Ayuntamiento invita a los presentes a bollos, rosquillas y limonada, allí mismo.

Históricamente, en la villa ducal, el canto de los mayos está unido a la celebración del Día de la Cruz, que en realidad corresponde exactamente el día 3 de mayo. Según la tradición católica, Santa Elena, que era la madre del emperador romano Constantino, viajó a Tierra Santa para buscar la Cruz de Cristo, propósito que logró, después de excavar la tierra del Monte Calvario en una de las colinas cercanas a la ciudad de Jerusalén. Allí se descubrieron tres cruces, las de los ladrones Gestas y Dimas que acompañaron en su martirio a Jesús, y también la de Jesús.  Fue la de Cristo la que obró el milagro de curar a un enfermo. Desde entonces, fueron muchos los peregrinos, que llegados a ciudad santa,  se llevaron como reliquia un trocito de aquella cruz, o lignum crucis. En la Colegiata de Pastrana se conservan varios pequeños fragmentos en torno a los que la villa ducal celebra la Fiesta de las Cruces de Mayo.

Bien pasada la una de la mañana, se inicia el recorrido, este año por las siete cruces de mayo, que elaboran previamente los diferentes barrios del pueblo. La ronda la preceden los Dulzaineros de Guadalajara y miembros de la corporación municipal, encabezados por el alcalde de Pastrana.

La visita empieza por la de la Plaza del Heruelo, sigue por la del barrio de Las Monjas.  La siguiente de este año será la de la calle Altozano, en la que los vecinos vistieron durante muchos años una cruz de madera pequeña, hasta que desapareció, siendo hace ya tiempo, sustituida por una hecha por uno de los proyectos de escuela taller del Ayuntamiento.  En la Plaza del Pilarejo, o la Plaza de la Iglesia, que se visita a continuación, destaca la armonía y la alegría del barrio. El recorrido  de la ronda suele continuar, hasta altas horas de la madrugada, por las cruces de las calles de El Viento, del barrio del Albaicín y de la calle Fuenperemnal.  

El primero de mayo, los vecinos de cada parroquia comparten la alegría del mes de las flores en torno a su cruz, comiendo y cenando en plena calle, y cepillan el traje a los forasteros para sacar el aguinaldo con el que, según la tradición, se contribuye a pagar la fiesta.